Los espacios gastronómicos con arte en su decoración


El arte en sus expresiones más domésticas viene ganando terreno en espacios no convencionales y ya es una tendencia creciente que comparten restos y confiterías.

Confinado conservadoramente a las galerías, el arte en sus expresiones más domésticas viene ganando terreno en espacios no convencionales. Cada vez más restos con pretensiones pero también confiterías de barrio incorporan elementos artísticos como motivos de decoración y una forma de interacción con el cliente no iniciado en el rubro.

Bastión actual del Downtown, “cuando Filo abrió hace dieciocho años apareció con un nuevo estilo: la gran barra con muchísima presencia, como un concepto transgresor, que también se reflejó en la decoración –reseñan sus creadores–. Trajimos para ambientar a pintores de renombre: Klimt, Kandinsky y Demero, que plasmaron sus obras directamente en nuestras paredes. Además, también fuimos pioneros en poner una cabina de DJ, por donde pasaron Carlos Alfonsín, Marcelo Miranda, Tommy Jacobs, Carlos Díaz, Wally y Hernán Gónzalez, siempre en vivo”, subrayan.

Muy lejos, en geografía y aspiraciones, La Palma de Flores, una tradicional panadería de ese barrio porteño, devenida en confitería muy concurrida entre semana por empleados de la zona, expone cuadros de artistas amateurs. También están a la venta, aunque la mayoría de los clientes prefieren tomar fotografías con la cámara de los teléfonos celulares para llevarse un recuerdo virtual.

En tanto, en una esquina clásica de Palermo, La Pescadorita “pone gran énfasis en lo visual y hace eje en el arte, además de la buena cocina marina. Por eso, el salón está ambientado con un dejo en tonos azulados, pero lo más destacado es el piso de venecita y el enorme mural que ocupa la pared principal, hecho por el artista Pablo Cortés, especialmente convocado para la ocasión”, explica el gerente Santiago Canelo. La Pesca se apresta a celebrar su segundo aniversario, sucediendo meritoriamente en el lugar a La Dorita, una parrilla que hizo época por sus innovaciones en el rubro e inauguró una sucursal en San Isidro.

Influenciado por la cocina del bistró francés, Jolly se asoma al sosiego de la plaza de Belgrano R incluyendo el Arte como souvenir. A partir de la convocatoria mensual a artistas plásticos de portfolio que realizan sus intervenciones en “platos de autor”, ofrece la posibilidad de llevarse la pieza a casa. Todo por el mismo precio, el que figura en la carta diaria, confeccionada con productos del día. Bon apetit!


Fuente: diariobae.com


Últimas Propiedades

© 2017 - Inmobiliaria Premium - Todos los derechos reservados