Algunas claves para ganarle a la inflación


La nueva sede de BW Group está instalada en un edificio de oficinas recién finalizado por ellos mismos: Bureau Vicente López, sobre Libertador, pleno corredor Norte. Enfrente, sobre la vereda Este de la misma avenida, está a punto de comenzar la obra de un nuevo proyecto: el edificio residencial de alta gama View. De modo que la charla after office de ARQ con el arquitecto Ariel Wasserman, uno de los titulares de esta desarrolladora (su socio, Roberto Baylac, ausente por vacaciones), tuvo como eje el cuidado por las localizaciones y la versatilidad para optar por un rubro u otro de acuerdo a las circunstancias.

Wasserman no lleva en absoluto el cálculo del volumen construido por BW en 20 años de trabajo, pero, en cambio, enumera todos sus proyectos actualmente en curso o en vías de iniciarse: Rec Point, un edificio residencial de ocho pisos en Recoleta; otro edificio de viviendas aún sin nombre en Pampa y Castañeda, en le Bajo Belgrano, y un mix de hotel boutique con branded residence s en Scalabrini Ortiz y Honduras, Palermo Soho, además del ya mencionado View. Suficiente como para que en sus conceptos predomine el tono de optimismo.


–¿Cómo evalúa la situación actual y las perspectivas para este año?
–Veníamos de un período de incertidumbre, a causa de algunas medidas como las restricciones para comprar dólares y la pesificación de las operaciones. Pero como el mercado inmobiliario venía con un fuerte viento de cola, hoy la situación tiende a normalizarse. Vemos que, para los que tienen pesos, la propiedad es una excelente inversión a futuro porque siempre se valoriza. El que quiera ahorrar, lo va a hacer en propiedades porque comprar dólares al precio blue no es una opción válida. Entendemos que el mercado se va a ir acomodando, y que los inversores y compradores de a poco van a perder el miedo.

–¿Se vislumbra algún nubarrón en este panorama?
–El obstáculo más grave al que nos enfrentamos es la inflación, el alza de los costos sobre todo en la mano de obra. A todos nos gustaría trabajar con mayor tranquilidad, porque el nuestro es un negocio a largo plazo, ya que ninguna obra demora menos de dos años si contamos los trámites y aprobaciones, y entonces son dos años de aumentos en los costos.

–¿Dónde están hoy las oportunidades de negocio?
–No existe una respuesta única para esa pregunta. El arte del desarrollador consiste en acertar con la oportunidad, darse cuenta de qué conviene hacer en cada terreno según el momento, es decir, leer correctamente la oferta y la demanda. Pongamos un ejemplo: nuestra firma desarrolló el edificio de oficinas Bureau Vicente López justo frente a las torres Horizons (de IRSA-Cyrela) porque advertíamos un gran movimiento de mudanza de empresas desde el Microcentro hacia el corredor Norte. Pero ahora vamos a empezar justo enfrente un edificio de viviendas con vista al río (View), porque advertimos que proyectos como Horizons generaron una gran demanda de vivienda de alta gama que, sin embargo, no se llegó a satisfacer y dejó abierta la puerta para otros proyectos residenciales. Todo esto, aunque dicho muy a grandes rasgos, significa que no hay fórmula universal sino que cada situación es única, y hay que saber interpretarla.

–¿En qué localizaciones conviene desarrollar hoy?
–En general, se puede decir que la situación deseable es un terreno bien ubicado que permita construir desde 5.000 metros cuadrados vendibles, no menos que eso, porque a partir de ese volumen los costos inciden menos en los precios de ventas. Después, considerando que el costo de la construcción es el mismo para cualquier zona, las localizaciones más seguras son barrios como Palermo, Belgrano, Barrio Norte y todo el corredor Norte del Gran Buenos Aires, porque es donde mejor se puede defender el precio.

–¿Cómo se financia hoy un desarrollo?
–En nuestro caso, con un mix de canje de unidades por el terreno, preventa y créditos de apalancamiento del Banco Hipotecario.

–¿Cómo se hace para obtener diferencia, considerando el valor de la tierra en esas zonas?
–Aunque en los últimos tiempos los precios no bajaron ni subieron, sino que se mantuvieron, la mejor solución es ofrecer a los propietarios un canje por metros cuadrados. Después, hay que calcular una rentabilidad del 25 o 35 por ciento, que muchas veces falla porque los costos son mayores a los previstos, y a veces no queda otra opción que esperar a que la propiedad se valorice sin apurarse a vender. Calmar la ansiedad.


Fuente: clarin.com




 

 

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