Alfombras como el primer día


Limpiar y almacenar las alfombras adecuadamente, es garantía para que duren muchos años en perfectas condiciones.

Las alfombras aportan un plus de confort a los espacios, pero si no se limpian bien pueden ser una fuente de suciedad y agravar mucho las alergias. Por eso, deben aspirarse al menos una vez por semana, aunque lo ideal es hacerlo entre dos y tres veces en las zonas más transitadas de la casa. Lo ideal es prescindir del calzado de calle para andar sobre ellas.

Para mantener los colores vivos inalterables, se puede derramar de vez en cuando sal sobre la alfombra, dejar actuar un rato y luego aspirar de la forma habitual. Y para eliminar los malos olores, incluido el del tabaco o el de las mascotas, se puede espolvorear bicarbonato sobre toda la alfombra y pasar a continuación la aspiradora.

Las manchas más habituales se quitan frotando con un cepillo con agua con vinagre, o bien, agua con un chorrito de amoniaco. También, se puede echar soda y proceder a frotar con un trapo o cepillo. Por supuesto, mejor hacerlo en el momento en que se ha producido el accidente.

Las manchas de cera que hayan podido caer de una vela se eliminan a la manera tradicional: con la plancha. Se pone la zona manchada de la alfombra del revés sobre la tabla de planchar cubierta con un trapo. Y se plancha bien caliente para que la cera se deposite sobre el trapo.

Otro problema habitual: si la alfombra se ha hundido en la zona donde se asientan los muebles, sofás y sillones, unos trozos de hielo le harán recuperar su forma habitual.

Y las esquinas que se hayan doblado hacia arriba se solucionan aplicando por el revés cola de carpintero. Cuando se seca, la alfombra está de nuevo "tiesa", y ya no hay riesgo de tropezones.


Cómo guardar las alfombras?

Se puede recurrir a una limpieza profesional cuando se trata de una buena alfombra. A menudo llevarla a la tintorería es también una buena forma de almacenarla.

Si no tienes presupuesto, lo mejor es realizar la tarea de limpieza y desodorización en casa como se ha indicado más arriba.

Después sólo hay que enrollarla con una bolas de naftalina y unas hojas de laurel para mantenerla a salvo de la polilla, pero nunca doblarla.

Finalmente hay que sellar con una cuerda o bien cinta adhesiva de embalar. Si es posible, lo mejor es guardarla horizontalmente.


Fuente: decoestilo.mujerhoy.com


 


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